viernes, 6 de enero de 2012

Quod me nutrit me destruit

A veces quisiera perderme del mundo, simplemente desvanecerme. O al menos irme a la Patagonia (literalmente) donde nadie me conozca y hacer con mi vida lo que se me venga en gana. Comer o no comer. Vomitar o no vomitar. Morderme las uñas hasta que me sangren los dedos o dejármelas largas. Pero una cosa es querer y otra poder. Y sé que por mucho que quiera, no voy a poder dejar de morderme las uñas, ni de comer ni de vomitar lo que he comido.


Quisiera olvidarme de tantos recuerdo horribles, de quien alguna vez fui, quitarme todo eso de encima. Olvidarme de que siempre fui la excluída en todos lados: En el colegio por gorda, en el barrio por flaca, entre los vecinos por puta, entre los chicos que conocía por santurrona (lindas paradojas, ¿cierto? quizá algún día lo explique) y en mi familia por ser la menor de todos, por lo cual me consideraban con una especie de retardo mental propio de los niños. Quisiera olvidarme de mis hermanos (especialmente de mi hermana) llamándome anoréxica cuando aún no lo era y de mis compañeros de colegio diciéndome gorda mientras tanto. Y nadie se preocupaba por mí. Y aún ahora nadie se preocupa por mí. A todos les vale mierda si me dejo morir de hambre. O si me corto. O si me emborracho. O si dejo de hacerlo.

2 comentarios:

  1. Con cada entrada qe leo, siento que relatas mi jodida vida, pero con esta siente que me diste justo en el clavo. Solo decirte que no estas sola, y ahora yo me doy cuenta de los mismo :)

    ResponderEliminar
  2. eres bella, siempre lo seras, no te dejes dominar por las palabras hirientes de los demas, solo nosotros tenemos el poder de manejar nuestras emociones, cuando otro tambien lo hace es porque se lo hemos otorgado, no lo hagas, no le des ese pòder a NADIE... Un fuerte abrazo, Dios te bendiga!!!!

    ResponderEliminar

Puro bla bla bla de Camila